5 de septiembre de 2009

¿Quién explicará la explicación? I


De eso se trata, de que alguien explique cómo se explica y, en lo posible, cómo es que explica la ciencia, que ha dedicado su larga existencia a interpretar los distintos fenómenos.

El tema de saber cómo es que opera la ciencia no es menor y por ello la filosofía, madre de todas las disciplinas científicas, ha encargado a la epistemología esta ardua labor. No es un asunto menor puesto que saber cómo conoce la ciencia está en estrecha relación con qué es lo que podemos conocer y, en definitiva, con qué es la realidad.

Como alguna vez lo dijo Bateson, todo científico debe explicitar sus presupuestos y, en esa misma línea, también es necesario que la ciencia misma pueda responder por la solidez de sus propios fundamentos. Fundamentos que a su vez, se insertan dentro de un paradigma que los avala y que de todos formas es importante someter a examen en ocasiones. De hecho, el paradigma científico en el que hemos vivido en los últimos tiempos y a la luz del que hemos interpretado el mundo, viene siendo cuestionado desde ya algunos años.

Este paradigma vigente ha dominado en nuestra cultura hace varios siglos y ha influido de manera determinante en el desarrollo de la cultura occidental. Se caracteriza en términos generales y entre otras cosas, por una visión mecanicista del universo, concepción heredera de la tradición newtoniana; en la visión del cuerpo humano como si fuera una máquina; y en la justificación de una supremacía del hombre. Algunos han llamado a esta concepción de la realidad como un paradigma newtoniano- cartesiano.