8 de febrero de 2010
La Tabla Rasa de Steven Pinker
12 de agosto de 2009
Las Emociones en los Procesos de Toma de Decisiones VII: Reflexiones Finales
Parece existir un consenso cada vez mayor en otorgarle a las emociones un papel crucial en los procesos de toma de decisiones y razonamiento (TDR). Las investigaciones realizadas por Damasio (especialmente en el contexto de su hipótesis del marcador somático) y los trabajos con pacientes con lesiones cerebrales en regiones asociadas a las emociones, son una evidencia importante de la estrecha relación existente entre emoción y razón.
En general, se suele coincidir en que frente a cualquier situación que suponga decidir entre 2 o más opciones, lo primero que ocurre es el surgimiento de un proceso emocional, automático y determinante. Este proceso emocional viene de la mano con la inducción de un patrón cognitivo particular, provisto de sesgos atencionales, memorísticos e interpretativos. A través de esta conexión y la información propioceptiva que recibimos en la región somatosensorial derecha, nuestro cuerpo nos otorga un reporte actualizado y preciso de su situación (marcador somático). Todos estos cambios contribuyen a que podamos tomar decisiones ventajosas mucho más de lo que el azar podría implicar. Al resaltar las opciones deseables o desincentivando aquellas menos susceptibles de éxito, nuestro cuerpo limita el campo de elección, aumentando así las posibilidades de escoger acertadamente.
Es probablemente en las cortezas prefrontales donde se lleva a cabo la mayor parte de nuestros procesos de TDR, y es por ello que aquí mismo se pierde la diferenciación entre lo racional y lo emocional. Los enormes esfuerzos investigativos de Damasio y otros autores respecto a este sector reducido de los lóbulos frontales, ponen en evidencia que ni siquiera neuroanatómicamente existe una división clara entre la emoción y la razón.
En el proceso de categorización de nuestras experiencias, donde las cortezas prefrontales sostienen una compleja combinación de información de estados somáticos (presentes y pasados), de experiencias almacenadas, de los acontecimientos actuales, etc; es donde podríamos decir que la emoción y los procesos de TDR se cruzan funcionalmente. Estas experiencias categorizadas son básicas cuando se quiere anticipar el futuro o planificar y decidir ventajosamente, en un contexto de relevancia personal y de adaptación. Finalmente, en cada decisión que tomamos, hay un marco referencial somático/ emocional, que nos ayuda a optimizar nuestras decisiones y razonamientos.
27 de julio de 2009
Las Emociones en los Procesos de Toma de Decisiones VI
El mecanismo por el que las emociones influyen nuestro modo de pensar y decidir, empieza a operar desde el comienzo de la percepción del estímulo a través de diferentes procesos.
Nuestro organismo que entiende bien que se debe ser competitivo y eficiente para sobrevivir, ha dispuesto de una especie de procesado escalonado para elaborar la información. La amígdala ejerce un papel de puente entre estos dos procesos facilitado por sus múltiples aferencias y eferencias con diferentes estructuras cerebrales. Vemos que a través de las conexiones tálamo- amigdalinas, se produce un procesamiento del componente afectivo de las características básicas del estímulo, es decir un procesado preliminar de la información. En un segundo momento, mediante las conexiones córtico- amigdalinas se incorpora el componente emocional en el procesamiento de la información
Dado que la conexión tálamo- amigdalina es más corta y se activa antes que la tálamo- cortical, serán las características básicas de los estímulos las que activarán en primer lugar los circuitos amigdalinos, preparándola para recibir la información más elaborada proveniente de la corteza. En síntesis tenemos que la amígdala haría una evaluación más general sobre la naturaleza del impacto emocional del estímulo para generar las respuestas inmediatas que sean necesarias; luego las aferencias corticales le harían reinterpretar y complejizar su impacto emocional, contrastando y jerarquizando las diferentes posibilidades de respuestas.
Esta división de nuestro proceso perceptivo en dos fases de análisis emocional, permite optimizar nuestras repuestas y los recursos que necesitamos para la eficiente consecución de ellas. También evidencia los distintos procesos y etapas que son afectados por nuestro proceso emocional.
Interesante video sobre la amígdala:
22 de julio de 2009
El Cerebro, Teatro de las Emociones
18 de julio de 2009
Las Emociones en los Procesos de Toma de Decisiones V
Evidencia Neuroanatómica (Parte 3)
Hemos visto que el estado que podamos tener de nuestro cuerpo, así como la representación actualizada y certera que tengamos de él, es una condición determinante en nuestros procesos de toma de decisiones y razonamiento (TDR) y en nuestras emociones. Una lesión en la corteza somatosensorial derecha, conlleva una incapacidad de hacerse una representación mental de nuestro cuerpo; pero al mismo tiempo, produce una merma de nuestro funcionamiento emocional y de nuestro proceso de TDR. Lo anterior sugiere que al fallar la información que tenemos sobre nuestro propio cuerpo, fracasa también uno de los objetivos de nuestro proceso emocional, consistente en reconocer a través de nuestras sensaciones, los estados somáticos subyacentes a cada emoción.
Podríamos decir que las emociones son el lenguaje a través del cual el cuerpo comunica su estado y que un daño en nuestra corteza somatosensorial derecha, impide que podamos recibir dicho mensaje. Esta sería la razón por la que estos pacientes fracasan sistemáticamente en los procesos de TDR. El cuerpo se ve impedido de comunicar su estado actual con lo que se perdería esta importante información. Podríamos suponer que esto es una herencia de nuestro pasado filogenético, cuando las decisiones que solíamos tomar como especie, estaban mucho más relacionadas con cuestiones de supervivencia inmediata. En aquella época los datos sobre nuestro cuerpo, debieron ser mucho más relevantes para la sobrevivencia de lo que pueda resultar hoy.
6 de julio de 2009
Economía y Psicología Evolucionaria

Aquí les dejo un video con la conferencia que se dió hace pocos días en Casa de Piedra sobre "Economía y Psicología Evolucionaria". Está muy interesante.
http://www.mundovision.cl/webinar.php?id=510
2 de julio de 2009
Las Emociones en los Procesos de Toma de Decisiones III
Sólo un proceso tan importante para nuestra adaptación como son las emociones, es capaz de congregar tan diverso y selecto grupo de estructuras cerebrales requeridas para su desarrollo. Entre ellas la región prefrontal ventromediana (RPV) y la amígdala, centraran nuestra atención por presentar un pap
el paradigmático en esta asociación razonamiento/ emoción. En particular, en
Estudios de pacientes con daño en
Más:
Las Emociones en los Procesos de Decisión I
Las Emociones en los Procesos de Decisión II26 de junio de 2009
Las Emociones en los Procesos de Toma de Decisiones IV
Evidencia Neuroanatómica (Parte 2)
Estudios de pacientes con daño en
Hemos visto que el estado que podamos tener de nuestro cuerpo, así como la representación actualizada y certera que tengamos de él, es una condición determinante en nuestros procesos de TDR y en nuestras emociones. Una lesión en la corteza somatosensorial derecha, conlleva una incapacidad de hacer una representación mental del propio cuerpo; pero al mismo tiempo, produce una merma del funcionamiento emocional y, por ende en los procesos de TDR. Lo anterior sugiere que al fallar la información que tenemos sobre nuestro propio cuerpo, fracasa también una de los objetivos de nuestro proceso emocional, consistente en reconocer a través de nuestras sensaciones, los estados somáticos subyacentes a cada emoción Podríamos decir que las emociones son el lenguaje a través del cual el cuerpo comunica su estado y que un daño en nuestra corteza somatosensorial derecha, impide que podamos recibir dicho mensaje. Esta sería la razón por la que los pacientes con daños en esta parte de la corteza, fracasan sistemáticamente en los procesos de TDR. El cuerpo se ve impedido de comunicar su estado actual con la que se perdería esta importante información. Podríamos suponer que esto es una herencia de nuestro pasado filogenético, cuando las decisiones que solíamos tomar como especie, estaban mucho más relacionadas con cuestiones de supervivencia inmediata. En aquella época los datos sobre nuestro cuerpo, debieron ser mucho más relevantes para la sobrevivencia de lo que pueda resultar hoy.
21 de junio de 2009
Metacognición IV

Autoobservación
Asociada a la capacidad cognitiva y emocional de introspección, es decir, reflexionar acerca de lo que hacemos, sentimos, pensamos, queremos, etc. Esta autoobservación supone un giro hacia nosotros mismos, toda vez que nos sitúa como objetos de nuestra propia observación.
Regulación
Tiene que ver con la capacidad de supervisar las propias cogniciones y emociones. La autoobservación es una condición para que exista control y regulación, pero esta regulación supone además, el análisis crítico y las posibilidades de implementar cambios en nuestros procesos y productos mentales.
Razonamiento/ Capacidad asociativa
La metacognición siempre implica establecer relaciones causales, hipótesis, predicciones, explicaciones, etc. Esta capacidad asociativa y de razonamiento permite interpretar adecuadamente elementos aislados que podrían contribuir a generar un “quiebre” en la experiencia, al aportar nuevos antecedentes. Además, está a la base de la elaboración de planes y la creación de estrategias correctivas.
Empatía
Se asocia al aspecto más puramente emocional de la metacognición y resulta especialmente relevante en nuestra situación de adaptación cultural. Tanto la autoobservación como el control están implicadas en la empatía, porque siempre el ejercicio de ponerse en el lugar del otro, supone un proceso autorreflexivo desde el cual se atribuyen estados emocionales a los demás. Primero reflexiono acerca de lo me pasa a mi y luego intento comprender qué es lo que está sintiendo la otra persona. La empatía también implica control porque la experiencia de “estar en los pies del otro”, nace de un interés por conocer la perspectiva ajena y reorganizar la propia experiencia a partir de esta nueva información.
Más sobre metacognición:
Metacognición1
Metacognición2
Metacognición3
2 de junio de 2009
Metacognición III

Todo proceso metacognitivo supone un quiebre en la experiencia, es decir, un momento en que nuestra conciencia (generalmente enfocada hacia “afuera”), da un giro sobre sí y nos sitúa a nosotros mismos como objetos de observación. Ahora bien, dicho “quiebre” se produce cuando la experiencia revela alguna inconsistencia o incongruencia acerca de la manera en que pensamos, sentimos o actuamos.
Esta operación también involucra un grado de control acerca de nuestros procesos psicológicos, toda vez que supone un esfuerzo por evaluar y corregir algunos aspectos de la experiencia. En este proceso de supervisión y análisis de las propias cogniciones, juega un rol fundamental la capacidad de razonamiento que permite reflexionar e interpretar hechos aislados, generando asociaciones y conexiones que puedan producir movimientos correctivos. Finalmente, la metacognición se nutre siempre de una dosis de empatía, que supone una actitud de apertura e interés por la perspectiva ajena. Esta visión externa entrega información de primera mano respecto del impacto que tienen nuestras acciones en los demás.
En resumen, tenemos que cualquier proceso metacognitivo surge de una cierta inclinación hacia los propios procesos psicológicos (autoobservación), que se supervisan y corrigen (regulación) de acuerdo a las interpretaciones e inferencias que la persona realiza constantemente (razonamiento). La perspectiva ajena y la consideración del impacto que tienen las acciones propias en los demás (empatía), complementa el proceso metacognitivo con una instancia retroalimentadora muy valiosa.
Más sobre:
Metacognición1
Metacognición2
13 de mayo de 2009
Metacognición II
“La metacognicion se define como la capacidad de un individuo para reflexionar, comprender y controlar su propio aprendizaje. Esta capacidad implica, por una parte, conocimiento sobre uno mismo, sobre las estrategias a utilizar y sobre la aplicación de las mismas (conocimiento sobre la cognición, o aspecto reflexivo de la misma), y por otra, control sobre el proceso de aprendizaje, lo que incluye algún tipo de evaluación (regulación de la cognición o aspecto de control). (…) Esta clasificación identifica dos componentes de la metacognición: conocimiento sobre la cognición (o conciencia del propio conocimiento) y regulación de la cognición (o habilidad para hacer uso de estrategias para planificar, regular, y evaluar el proceso de aprendizaje).” (Sánchez y Vovides, 2006)
Comúnmente los fenómenos metacognitivos se asocian a procesos racionales o puramente mentales. Sin embargo, parece ser que con frecuencia estas operaciones mentales se nutren de un alto contenido emocional que, en ocasiones, pareciera “tirar” de lo mental. Cuando la razón está bloqueada, emergen las capacidades emocionales, presentes como energía de perseverancia y voluntad, para propiciar un cambio en el sistema. Las emociones irrumpen con toda su fuerza para recordarnos de que, antes que cualquier cosa, somos animales emocionales.
Numerosas investigaciones han demostrado la estrecha relación existente entre algunas capacidades metacognitivas (planificación, selección, evaluación) y un amplio abanico de emociones evolutivamente más recientes (empatía, control de impulsos). Estudios con pacientes que sufren patologías del lóbulo prefrontal, dan cuenta de cómo estas funciones cognitivas y algunas emociones típicamente “humanas”, fallan en estos pacientes. Por estos y otros muchos motivos, siempre una reflexión acerca de las capacidades metacognitivas, debe considerar la manera en que la dimensión cognitiva y emocional, trabajan inseparablemente unidas.
Más sobre Metacognición
19 de febrero de 2009
Conceptos Básicos sobre Emociones
25 de diciembre de 2008
Redes neuronales, emociones y creación de Mundo
5 de diciembre de 2008
La hipótesis del Marcador Somático I

Antonio Damasio intenta explicar con su teoría del "marcador somático" (MS) cómo las emociones influyen en nuestros proceso de decisiones y razonamiento. El MS sería una señal en forma de sensación somestésica, que contribuye a optimizar nuestras decisiones y nuestro razonamiento.
Mediante un largo proceso de aprendizaje, determinados estados somáticos se asocian a clases específicas de estímulos. Así, frente a situaciones puntuales, el cuerpo entrega una señal en razón de sus experiencias anteriores. Es decir, nuestro organismo a lo largo de su ontogenia va acumulando múltiples asociaciones del tipo situación/estado somático, de tal forma de tener un registro con su historia de variaciones en función de esas situaciones particulares. Frente a nuevas experiencias, dicho registro permitirá buscar alguna situación similar que se haya tenido con anterioridad. De esta manera, si la situación actual es asociada con una experiencia anterior que haya tenido un resultado negativo, el MS “intentará” que rechacemos ese curso de acción. Si por el contrario, la nueva situación se enlaza con alguna experiencia anterior positiva, que permita prever que la decisión tendrá éxito, el MS la promoverá.
El cuerpo entrega una señal frente a determinados estímulos que permite reducir nuestro campo de respuestas y hacer más eficientes nuestros procesos de toma de decisiones y razonamiento. Es como si nuestro organismo nos hablara mediante determinados estados somáticos, asociados a estímulos específicos, a través de un aprendizaje conductista de aquellas respuestas (y su respectivo patrón fisiológico) más asociadas a resultados exitosos. Este proceso se daría en dos tiempos. Primero, asociamos estas respuestas con nuestras emociones primarias (miedo, rabia, alegría) para luego mediante el aprendizaje social, asociarse a emociones secundarias, lo que permite un rango más amplio de asociación que las que entregan las seis emociones básicas. Sólo de esta forma conseguiríamos tan variada gama de estados somáticos para la casi ilimitada posibilidad de estímulos con los que se puede enfrentar el organismo.
Ver conferencia de Antonio Damasio
3 de diciembre de 2008
La hipótesis del Marcador Somático II

Las cortezas prefrontales serían las encargadas de la adquisición de las señales de los marcadores somáticos. Sus múltiples y variadas conexiones con todas las regiones sensoriales (incluidas las cortezas somatosensoriales), con los núcleos del tallo cerebral y del prosencéfalo basal, con la amígdala, con la cingulada anterior y el hipotálamo; le mantienen actualizada de lo que ocurre al organismo en casi todos los planos de su biología.
Además, las cortezas prefrontales pueden establecer relaciones entre el conocimiento del que ya disponemos y las experiencias que enfrentamos permanentemente; todo esto mediado por la información de estados somáticos en cada uno de estos momentos y sus continuas variaciones. En específico, la región prefrontal ventromedial cumple una función crítica en la representación somatosensorial, interpretando las sensaciones de nuestro cuerpo, asociadas a los eventos emocionales.
A través de lo que Damasio llama “representaciones disposicionales”, las cortezas prefrontales establecen categorizaciones de las distintas situaciones que ha debido enfrentar el organismo, creando así una especie de “banco de datos” ordenado sobre nuestras distintas experiencias y a partir de cómo ha reaccionado nuestro cuerpo en aquellas situaciones. Por otra parte, la conexión que tienen con todas las vías de respuestas (químicas y motrices) del cerebro, hacen que sus efectos sean inmediatos y no mediados. Este es el caso de las cortezas prefrontales ventromedianas que, vía sistema nervioso autónomo, generan respuestas químicas asociadas a la emoción.
19 de octubre de 2008
Biología de las Emociones
15 de octubre de 2008
Conferencia Damasio "Cerebro y Sociedad" (Inglés)
7 de septiembre de 2008
Las Emociones en los Procesos de Decisión I
La creencia de que mientras más lejos mantengamos nuestras emociones, mejor podremos razonar y decidir ventajosamente sobre algo, pierde fuerza a la luz de nuevas investigaciones. Las emociones parecen estar presentes en casi todos los procesos cognitivos y jugar un rol determinante para la eficiente ejecución de estos.
Si durante los procesos de toma decisiones o el razonamiento (TDR), realmente se pudieran suprimir las emociones, veríamos que se fallaría sistemáticamente en la elección de decisiones ventajosas o que puedan reportar beneficios a futuro.
Cualquier acercamiento al tema de las emociones y los procesos de TDR, conlleva una dicotomía difícil de sortear. La idea de un área emocional y una más del tipo cognitiva-racional trabajando conjuntamente en nuestra relación con la realidad, sigue siendo insatisfactoria. Esta mirada insiste en enfatizar una división que existe sólo en la teoría. Las emociones no parecen ser un filtro del que podamos prescindir cuando queramos, para dejar nuestro cerebro “libre y puro de influencias contaminantes”. No hay una percepción de la realidad con estas características, pues siempre parece haber una afectación emocional. Más aún, las emociones resultan poderosos reforzadores de las posibilidades de éxito de nuestras decisiones.
En relación a esto, recomiendo leer este artículo (inglés) sobre El Rol de las Emociones en los Procesos de Decisión
5 de septiembre de 2008
Las Emociones en los Procesos de Decisión II
Sin la presencia de las emociones nuestro funcionamiento cerebral sería una suma de hitos de funciones aisladas, descontextualizadas y abstractas. Como dice Mora en su libro “El Cerebro Sintiente”: “Hay un estado emocional que alumbra, ilumina y calienta la concepción de un plan cortical. El calor emocional es como la energía que permite el ensamblaje coherente de todos los ingredientes de una planificación futura, sea ésta realizar un viaje o escribir un libro. Sin el fuego emocional previo, los planes son desintegrados, mal coordinados y sin mantenimiento ni realización en el futuro.”
Descargar archivo "Emotion and Decision Making"
